Tuesday, May 31, 2016

Recogiendo mangós en el Parque Lineal


E
l verano comenzó con el pie derecho en la casa Rosado.  LG se graduó el viernes con Alto Honor, lo cual tiene a mamá muy orgullosa.  Ayer la abuela viajera regresó a los Estados Unidos a hacerle compañía al abuelo.  Hoy nos tocó ir a recoger los materiales que sobraron, los libros y libretas y el informe de progreso.  Demás está decir que terminó el año con un dominio muy sobresaliente de las destrezas del kindergarten.

El plan original era ir de playa cuando saliéramos del colegio.  El calor monumental que está haciendo estos días no me deja ni concentrarme por lo cual la idea de ir a achicharrarme a una playa no pasó por mi mente.  No obstante, nos fuimos al parque lineal a caminar juntitos un rato.  Siempre me ha gustado ir a caminar con él.  Es nuestro rato para conectarnos madre e hijo.  El me cuenta sus cosas, hacemos carreras y monerías; simplemente la pasamos bien.

Cuando comenzamos nuestra caminata, la meta era caminar una hora, nos distrajimos con unos mangós que estaban en el piso.  Checamos el primero y estaba feíto, pero el segundo estaba bueno.  Antes de que nos diéramos cuenta ya teníamos como ocho en las manos, así que volvimos al carro para guardarlos.  Comenzamos a caminar de nuevo y recogimos dos o tres mas antes de percatarnos que había algo mirándonos.  Claro que la naturaleza es perfecta, así Dios lo hizo todo, y los animales tienen una capacidad para pasar desapercibidos que es increíble.  Tan concentrados estábamos que cuando la vimos estábamos bastante cerca de la gallina de palo, que observaba como LG y yo cogimos los mangós que probablemente ella se comería.  Salimos corriendo para el carro sin mirar atrás y muertos de la risa (claro por el susto de ver semejante bestia tan cerca) para guardar los mangós.

Decidimos caminar para el otro lado. Y como la caminata estaba poniéndose pesada, empezamos a competir a ver quien llegaba primero al zafacón.  El que ha visitado el parque lineal sabe que hay muchos zafacones.  LG siempre llegó primero, el corre todo el tiempo.  Mamá con 150 libras de más no corre tanto como le gustaría, pero la pasamos bien.  Mas me gustaba ver la gente que le sonreía cuando nos veían compitiendo y él, que es mi entrenador personal dice “dale que tú puedes mamá”.  Priceless.

En el parque tienen un gimnasio al aire libre.  LG y yo decidimos que lo usaríamos cuando termináramos de caminar.  Ah! Pero la vida tiene su propio plan y cuando entrábamos al área de las máquinas adivina quien estaba allí.  La iguana o más bien las iguanas.  Tres de ellas, como de mil pies (realísticamente 3-4) comiendo mangós.  Frenamos en seco y quedamos petrificados.  Yo de pánico y LG porque quería verlas.  Cuando se percataron que tenían audiencia, corrieron a subirse a los árboles y mamá agarró a LG y corrió en dirección opuesta.  Suficiente emociones para la mañana.

Terminamos la mañana con un delicioso almuerzo que papá nos invitó.  Cuando llegamos a la casa a LG los ojitos se le cerraban.  Nos dimos un duchazo y lo acosté para la siesta y mamá también aprovecho.  Una mañana espectacular, habrá que ver que aventura nos trae el día de mañana.

Buen dia,

Lucinés